martes, 31 de enero de 2017

¿Quienes somos?


Somos Pablo y Judith. Estamos formando nuestro hogar aquí en el Bosque de Guanta. Pretendemos ser cada vez más autosostenibles y aprender a vivir como lo hicieron antes de nosotros tantas culturas antiguas. Por eso, participamos con nuestro proyecto en la preservación y difusión de las culturas indígenas y sus conocimientos ancestrales. Como estudiante de una tradición chamánica, "El Camino Blanco", queremos compartir sus usos aquí, en el bosque, donde preservar estos conocimientos y sus formas de habitar y co-existir autosostenibles y respetuosas con el entorno.
Encontramos este lugar en el bosque de Guanta, y así comenzamos este proyecto consciente. Apostamos por la permacultura, aprendiendo de las técnicas tradicionales para vivir en armonía con el bosque. Utilizando lo que necesitamos de él, sin dañarlo. Y regresando de nuevo todo a él, beneficiándolo. Aprendiendo de su silencio, para poder escuharlo y así recordar sus secretos. Para sanar nuestra mente de los ruidos y los pensamientos. Aprendiendo de las plantas, conéctandonos de nuevo con ellas, recuperando su conocimiento.

 La mente del hombre no es posible sin la mente del indio.

Usamos energías renovables, como la solar y la eólica. Nuestros sanitarios son secos o compostables, así con nuestro compost podemos nutrir  nuestros huertos ecológicos y nuestras plantas. Usamos productos biodegradables para no dañar al bosque con jabones, cremas, pesticidas, herbicidas o abonos petroquímicos.

En tipis, y otras tiendas, alojamos a los que vienen de retiro o a participar en las ceremonias. Estamos abiertos a nuevos proyectos de permacultura para quien nos lo proponga.

Aquí, en El Camino Blanco de Guanta, recordamos otra manera de vivir. Ofrecemos un lugar para retirarse, para reencontrarse y reconocerse. Para tomar consciencia. Para regresar a las raíces de nuestra identidad. Para tomarnos un tiempo y respirar y sentir.

Con mucho amor, Pablo y Judith.




 




jueves, 12 de enero de 2017

El médico tradicional ayahuasquero




Soy Pablo Medrano. Soy hombre blanco, occidental, no soy indígena. Aunque soy defensor del pensamiento y conocimiento ancestral indígena, es por ello que me he propuesto participar en su preservación, dedicando mi vida a ello, con el más profundo respeto. Soy estudiante de una tradición Chamánica ancestral llamada Ciencia Blanca. Es una Ciencia  chamánica amazónica que ha abierto la posibilidad de ser estudiada al hombre blanco, para que pueda ser continuada por el mundo. Para aportar su conocimiento, en el proceso de sanación en el que muchas personas en occidente nos vemos inmeras. Pero el estudio de esta ciencia no puede ser realizado desde el pensamiento y la razón de la mente occidental. Ha de ser, necesariamente, desde la mente indígena y su conexión con todo, más allá de la razón. Es por ello que los estudiantes hemos de entender y aprehender la mente indígena. Sabemos y defendemos que estos conocimientos y sus plantas maestras, especialmente el Ayahuasca, ha de estar en manos de las tradiciones, porque en sus manos está segura. Lo ha estado durante mucho tiempo, y así queremos que siga estando. Así que los estudiantes occidentales y mestizos de sus tradiciones, por lo menos de la Ciencia Blanca, no hemos venido a relevar a los indígenas de la custodia y uso del Ayahuasca, sino a transmitir su mensaje y sanación por el mundo y ayudar en la preservación de sus usos tradicionales. De las formas de vivir, convivir y cohabitar sosteniblemente en la tierra de los pueblos indígenas, como alternativa para poder seguir viviendo aquí, sin destruirnos.
Y, si bien es verdad que el Ayahuasca es para la Humanidad, sus guardianes son los indígenas y médicos tradicionales que allí habitan, así como las religiones ayahuasqueras consagradas. Las ciencias Ayahuasqueras, algunas milenarias, de maestro a discípulo han ido desarrollando un saber, hoy ancestral, sobre el uso del Ayahuasca. Un complejo conocimiento que se estudia sin libros, el Ayahuasca es el maestro, y el estudio no acaba. En nuestra ciencia, La Ciencia Blanca, el maestro capacita al alumno para brindar Ayahuasca cuando, después de años, considera que está capacitado, y con cuánta gente puede ahcerlo por ceremonia. Para alcanzar la maestría son años de dietas, experiencia y aprendizaje.
Para el médico tradicional la prioridad es la gente. En la selva, el médico tradicional atiende a pacientes desde el alba hasta el anochecer, y pide a cambio la voluntad. Las personas de los asentamientos humanos de la selva de Iquitos acuden a su médico tradicional, participan en las ceremonias de Ayahuasca para sanarse. El médico establece, después, un tratamiento, normalmente a base de remedios de plantas del amazonas, y de otro tipo de terapias que tienen que ver con el mundo espiritual de la cultura ancestral amazónica.
Los estudiantes de la Ciencia Blanca creemos en el intercambio y enriquecimiento de nuestra tradición en su confluencia con los conocimientos de occidente, pero desde la base de los saberes ancestrales, de la tradición y de la mente indígena, conectada con la naturaleza; conectada con todo.
Y aquí, en El Camino Blanco, emprendemos una manera de vivir consciente y sostenible. Aprendiendo de los indígenas del amazonas. Aprendiendo de los indios de los andes. Aprendiendo de los nativos norteamericanos. Aprendiendo de la Selva. Aprendiendo del bosque. Aprendiendo los unos de los otros. Aprendiendo desde el respeto.

Pablo.


lunes, 21 de noviembre de 2016

Protesta por la normalización de la lengua indígena Ocaina

El pasado noviembre de este año el pueblo Ocaina se manifestaba por las calles de Iquitos, Perú. Estas fotos son en el Malecón de Torapacá, también llamado el bulevar, al borde del río Itaya.

El pueblo Ocaina reclama la normalización de su lengua nativa. La preservación de su cultura ancestral, ya está desapareciendo poco a poco con la llegada de otra cultura dominante, nuestra querida cultura occidental capitalista. Se hace muy difícil sobrevivir ya para las antiguas culturas que se basan en los aspectos más simples de la vida: la convivencia, la caza y la pesca, la familia, y sobretodo, disponer el tiempo al servicio de la vida en la selva, y no al servicio de un horario de trabajo. Esto es lo que más se les reclama a los nativos, que si no quieren trabajar, que son unnos vagos. Pero, ¿cazar y pescar no es acaso un trabajo? Construir su propia vivienda con sus manos, fabricar sus herramientas, aprender los ritmos de la selva, sus secretos, a vivir en ella. ¿Vivir en armonía con la naturaleza durante tanto tiempo, respetándola, y demostrando que así se puede también vivir, no es un gran ejemplo?

Preservar su lengua nativa, desde luego, es un paso fundamental para que su cultura no desaparezca.

Aquí dejo algunas fotos